Preguntas sencillas y cariñosas: qué te encanta hacer, qué te hace reír, si el árbol ya está puesto, qué vas a dejar para los renos. Nunca una dirección, nunca una promesa.
Cada llamada sigue una historia corta con un problema que tu hijo resuelve. Las preguntas salen de esa historia: la página vacía del Gran Libro, el deseo borroso, la cuenta atrás en el trineo, el reno dormilón.
Papá Noel hace una pregunta cada vez y reacciona a la respuesta antes de la siguiente. Usa el nombre de tu hijo y la nota que escribiste.
Nunca pregunta dónde vivís, a qué colegio va, ni un número de teléfono. Nunca promete un regalo concreto. Nunca amenaza con una lista de traviesos.
Si tu hijo se queda callado, Papá Noel pregunta algo más pequeño. Si tu hijo habla de algo triste, Papá Noel escucha con cariño y vuelve con suavidad a la historia.
Durante la llamada puedes susurrar a Papá Noel, por ejemplo "pregunta por el dibujo". Tu hijo no oye tu susurro.
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Revisado el 2026-10-07